domingo, 9 de mayo de 2010
CONCIENCIA
Quizás sea necesario que los ángeles o demonios de la noche se refocilen en lo más profundo de nuestras miserias para que podamos descargar de herrumbre, tedio y engaño el reseco pergamino de nuestra conciencia como pueblo. Para que seamos capaces de colocar frente a ese enorme agujero un pulido y sólido espejo en el que nuestra memoria refleje con nitidez los valores y sentimientos de la colectividad, su capacidad de discernir, su posibilidad de crear, su poder en la unidad. Para que empecemos a creer en los valores de la colectividad que nos orienten en la lucha por la consecución de nuestro propio destino. Para que la luz y el color retornen a las fachadas de nuestras ciudades y pueblos creando un cálido sabor de presente y una suave luz de esperanza en el futuro. Para que la cultura, la solidaridad, el sentimiento de unidad nos dejen diáfanos los caminos de la libertad que nos lleven a ejercer ese, verdadero poder que reside en el pueblo, en la exigencia de nuestra participación activa a la hora de tender rieles que unan nuestro existir con la posibilidad de ser en el futuro.
En última instancia sólo nosotros seremos responsables de nuestra situación de futuro, de conseguir que nuestros pueblos caminen firmes hacia nuevos horizontes sin perder la savia que emanan nuestras raíces, de lograr que la conciencia colectiva cambie la idea de aceptar las migajas que tengan a bien darnos, por la idea firme de construir nuestro camino.
jueves, 11 de marzo de 2010
Llonguera.
EL HILO QUE HACE MADEJA.
De ella dice el Poeta, en una placa colocada al efecto,” Es uno de los tres lugares en el mundo donde uno puede encontrarse realmente a gusto porque ha sabido conservar su sabor a pueblo”.
Ayer, cuando mis mayores eran pequeños, en domingo sus mayores les llevaban desde sus pueblos falando el ganao, ó, desde cada rincón de Mieres, después de salir de misa, a un lugar que trasciende el reflejo del recuerdo en el espejo de la memoria de los tiempos. A un lugar donde abrazos y estrechones de manos se sucedían en la apertura y cierre de palabras negociadas y empeñadas. A un lugar donde el murmullo, las risas y los cantos de chigre se fundían. A un lugar donde el azul mahón de las largas batas, el fino y colorido paño de trajes y abrigos, y la piel de las vacas daban color a una enorme y bulliciosa masa. A un lugar donde las fragancias de perfumes que despedía el despreocupado caminar de damas y caballeros, se mezclaban con el cálido aroma de las boñigas y meados de los animales que desde el suelo se elevaban en rachas huracanadas hacia los cielos y los olores a caldos y cocidos que desde las cocinas de los chigres atraían a las alargadas narices, formaban un todo oloroso que definía un espacio.
El tiempo que se va gastando hace que yo sea el pequeño que ataviado con pantalón corto recién planchado, calzado con botas rojas de atar y como arma, en mis manos,” la guiá”, camine saltarín y contento a la zaga de mi padre, hacia un lugar donde después de abrazos y apretones de manos, se cambie la vaca por los “riales” que nuestras vidas ayuden a continuar.
Según vamos llegando miro absorto, sorprendido y extasiado una colorida masa que se mueve en desordenado bullicio donde colores, olores, palabras, risas, canciones, abrazos y estrechones de manos se unen creando el camino a través del cual las realidades de un pueblo apuntan hacia su futuro.
Hoy, en el Mañana del Ayer, en una ciudad moderna, que tiende a una arquitectura minimalista de formas rectas y colores grises y fríos es más necesario, si cabe, el llenar de contenido estos espacios logrando que su sabor a pueblo no sólo sea porque el poeta lo dijo, si no porque en los espejos de la memoria colectiva se refleje el recuerdo de que además de la plaza de la sidra, Requejo o San Juan, fue fundamentalmente desde tiempos inmemoriables “el mercao del ganao” el centro neurálgico económico y social de Mieres y su comarca, La Plaza con ese verdadero sabor a pueblo, hecho diferencial que debe impregnar el hilo del ayer que conforme la madeja del mañana.
martes, 16 de febrero de 2010
DEL HAMBRE DEL NIÑO AL PERRO CON ABRIGO
Mientras desayuno, arropado por el suave calor del hogar, la prensa me sienta a la mesa el acuciante problema de Haiti, ante el cual surgen brotes de solidaridad, que van desde los conciertos solidarios hasta la ejemplarizante imagen de escolares pidiendo ayuda en las calles a sus parroquianos, o, los propios escolares entregando sus ahorros para el apoyo a este pueblo que sufre.
Cojo mi coche para ejercer mis tareas habituales, y mientras me desplazo por el paisaje, que se despierta con un tímido manto blanco, y que a pesar de los constantes avisos de rigores fríos siberianos las temperaturas que nos envuelven se sufren bien. Vigilo con el rabillo del ojo la vía por la que circulo, mientras en los espejos de mi memoria se reflejan y rememoran situaciones y momentos que nos rodean y nos hacen sentir el agradecimiento por haber nacido en un lugar del planeta, que bien podría dar nombre “Al Paraíso”. Mientras enfrascado en estos pensamientos me deslizo suave y veloz pasa ante mí, de soslayo, la imagen de algo que siento rompe el bucolismo y la idea de paraíso, sobre todo para el ser que la padece. No puedo resistir la tentación de estacionar mi coche a la espera de ver pasar ante mí la imagen arrogante y estúpida de la damisela envuelta en finas pieles de visón, astracán o zorra, que pasea, amarrado al oto extremo de la larga correa, al ser, posiblemente dentro de su raza, más inteligente, más noble, más leal, más versátil…, y en este caso más ridículo, “un bello pastor alemán con abrigo”.
Existe la idea de que la prolongada convivencia de perros y sus dueños les acerca en el parecido. Ante esto,
“Pobres niños con hambre en el Mundo si abundasen quienes gastan sus dineros en dar abrigo a quien no lo necesita”.
Llonguera.
Publicado en el periódico de La Montaña Central del mes de Febrero .
martes, 26 de enero de 2010
VÁNDALOS
lunes, 25 de enero de 2010
EL DESVÁN DE LOS RECUERDOS DESDE LA MIRADA DE OTRA" ROMERÍA"
ALLÁ ARRIBA EN EL MONTE.
MARCHA AL MAYÁU´LLUMBU.
Asqueado de ese mundo Manejado por la irracionalidad humana y por el Raciocínio de las máquinas. Ese mundo donde los valores políticos nada o casi nada Tienen que ver con la filosofía defensora de los Valores Humanos por la que entregamos muchos, esperanzados, nuestros tiempos de juventud. Ese mundo que todo globales en Función de los Intereses de los Poderosos, retorno a mi Valle, al Valle de Cuna, donde las máquinas que esperamos Todavía Están A Nuestro Servicio, (¿Palas para abrir Vías de comunicación?...). Donde lo humano, haya Aunque Diferencias salvables siempre, impera. Donde el paisaje y los valores tradicionales Se encuentran en estado puro. Un lugar donde los pueblos todavía, no olvidaron la lucha para la defensa de sus Intereses, aunque sea desde el lado más festivo.!Ah¡, Se me olvidaba, También nos acompañó y nos dió todo su apoyo la burra Carmela que portaba una pancarta con la consigna "YO Tamien QUIERO CARRETERA ".
