!Libertad¡. Que gran palabra, con qué gusto nos regala los oídos y nos llena el alma.
Cantada por poetas, alabada por rapsodas, recurso de políticos, y aspiración eterna del pueblo y las clases más necesitadas.
La Libertad, fuego eterno que azuza ansias remotas. Llama que funde el hierro que forja las cadenas de nuestras prisiones. Dama en cuyo nombre se lucha por los más altos ideales, por ella, y en su defensa dieron la vida multitud de populares héroes y anónimos luchadores.
Frederic Auguste Bartoldi le da forma amasando cobre, fuego, y espíritu de mujer, creando la gran dama que con su fuego eterno caldea a los ángeles sus pies.
El va a la escuela en un pueblo pequeño, sus maestros le dicen que ya ha llegado la libertad, que ya no existe represión y que a nuestros representantes ya podemos votar. Le dicen que unos señores, a los que llaman "Padres de La Constitución", han hecho una ley de leyes en la que nos cuentan que en deberes y derechos, todos somos igual.
En su espíritu crecen profundas ansias de conocer, y en su pecho prende la llama con grandes deseos de libertad.
Según van pasando los años se va dando cuenta que la llama que busca sólo quema el tiempo que por su vida transcurre, y que aunque la ley lo diga, en cuestiones de libertad no todos somos igual. Es más libre el que manda que el que obedece, es más libre el poderoso que el pobre, y que ni siquiera a la hora de votar nos conceden la libertad, fuertes campañas de engaño y promesas que no se han de cumplir jamás, le llevan a inclinar el voto por quien mejor sabe embaucar. Descubre que en nombre de la libertad, se organizan crueles guerras, se construyen muros que dividen pueblos, se construyen cárceles en las conciencias de las personas con sólidos barrotes que ponen freno a la libertad.
Sus conocimientos, y el tiempo que le tocó pasar le van diciendo que la igualdad es la antesala de la libertad, porque la libertad no entiende de poderosos y sometidos, no entiende de ricos y pobres, no entiende de guerras, no entiende de muros ni rejas, no entiende de ambiciones y envidias, no entiende de vínculos con el Capital.
El sabe que sólo en una sociedad donde exista la igualdad. Una sociedad donde la Cultura y la Tolerancia sea el eje que la vertebra. Una sociedad donde cada uno reciba lo que necesita y contribuya con lo que pueda aportar, Solo en ese caso tendemos rieles que nos acercan la LIBERTAD
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