El honorable y sabio Consejo de Ancianos del lugar, sentado en los bancos de "La Foguera", arañando con la vara de avellano la tierra empapada se sabor a pueblo, dando vueltas al estrujado desván de su memoria, dicen de el, que su sombra guarda recuerdos de más de cuatrocientos años.
Su extraordinaria belleza bebe en las fuentes de la rusticidad, la sencillez y la armonía arquitectónica.
Su voz suave cantaba sonora y armoniosa hasta que el desgaste de uno de sus goznes le resquebrajó el bronce de su timbrado diapasón.
Bajo su alo protector cobija retazos de historia, y su memoria guarda recuerdos de identidad elaborada con la zozobra y los aciertos de todo un pueblo.
Cada mes de Marzo canta alegre celebrando la onomástica del Ángel Guardián.
Hoy, cuando se escucha el tañido de cascado son, los creyentes dicen que llama a recogimiento y oración, y a todos nos dice a gritos que allá a la entrada del pueblo se encuentran recuerdos de nuestra historia.
Todos sabemos que debemos cuidarle y protegerle porque, quizás sin alcanzar a entender la razón, somos conscientes de que el Pueblo que no cuida y preserva su historia y sus señas de identidad es un Pueblo que camina hacia su destrucción.
Es el campanario de nuestra pequeña capilla, una hermosa y sencilla imagen que todos debemos aprender a contemplar, y al observarla traspasa los cristales de nuestras retinas llenando de luz las sombras de nuestra memoria.
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