Soy una persona a la que mi formación y mis vivencias han hecho contestataria, difícil de influenciar, amante de la razón humana, y que se siente y quiere seguir sintiéndose libre...,Pero también es verdad que el paso del tiempo que todo intenta suavizar, la necesidad de vivir integrado en una sociedad, que aunque poco justa y razonable es la que me toca vivir, son piedras que van construyendo el dique tras el cual voy llenendo de esas pequeñas cosas que paulatinamente día a día, incluso con dulzura, crean costumbres necesarias y nos hacen ver naturales las normas de convivencia que cercenan nuestra libertad llevándonos por caminos de alienación.
Poco a poco nuestro desarrollo de vida diaria va encontrando cambios en nuestras relaciones, nuestros interlocutores naturales, las personas, van siendo sustituidas por máquinas, eso sí, super inteligentes, !Hasta hablan y todo¡, que van dirigiendo nuestras vidas y además logran que las aceptemos como un avance necesario para poder construir el futuro. Máquinas que nos dispensan dinero, siempre que lo tengamos, sin necesidad de esperar colas dentro de los bancos, (Así nos lo hacen ver en su publicidad, "Ahorre tiempo y utilice los cajeros automáticos"),... pero no nos dicen que por nuestros tiempos ahorrados se cobran puestos de trabajo entre los que se podrían encontrar nuestro hijos,...Máquinas que expenden billetes...Máquinas que controlan nuestro libre circular...Máquinas que nos orientan en nuestros caminos...Máquinas que escriben por nosotros y hacen innecesario el conocimiento de las reglas de ortografía... Máquinas..., Máquinas..., Máquinas..., Y cuando no encontramos máquinas en nuestro camino, nos tropezamos con bandas luminiscentes o huellas en el suelo que nos dicen cual debe ser nuestro caminar. No estoy pidiendo que se emule a los ingleses y destruyamos las máquinas, pienso que si pueden orientar un modelo de desarrollo, pero al servicio de la comunidad y no para el control de esta.
ME HA PASADO A MI, me he sentido secuestrado por una máquina y por las pocas personas, de raidas y brillantes posaderas, que aún quedan en la estación de Renfe en Oviedo. No soy un viajero habitual de Renfe, por lo que desconozco las normas, (no expuestas al público). Hace unos días necesité de los servicios de Renfe, me dirijo a la estación donde una máquina me expende el billete, en el anden otra máquina me da permiso para acceder al punto de partida del tren que no me da tiempo a coger, me siento en un banco para esperar al siguiente, una hora después, y de improviso una necesidad imperiosa me lleva a los servicios, en el otro extremo del andén. Cuando intento regresar al lugar del andén señalado para coger el tren, la máquina me dice que no puedo pasar, me dirijo al personal de Renfe explicándoles la situación y me dicen que una vez paso la barrera de la máquina no puedo salir del recinto. Un secuestro de mis libertades, dirigido por la razón de la máquina y la sinrazón humana. Es la gota que rompe mi dique en pro de la LIBERTAD.
publicado en el nº 1 del periódico MONTAÑA CENTRAL.
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