De Miruxeo a los Mártires de Lena siguiendo el itinerario de un tiempo pasado y con el sentimiento crítico de un futuro mejor.A mi pequeño pueblo en el regazo del parnaso del Nuberu, como a todo mi Valle, el Valle de Cuna, le está cambiando la piel. Su cromatismo de múltiples verdes se va transformando en un hermoso lienzo de tornasolada luz y cálidos colores cremas que durarán lo que los árboles tardan en desnudarse dando paso a grises tiempos que nos van acercando nuevas y hermosas vestimentas de manto blanco.
Al tiempo que mi Valle va cambiando su piel, sus actividades lúdicas, realizadas para soñar en tiempos de verano, se van depositando en los desvanes del recuerdo y dan paso a tres nuevas actividades de seronda que pondrán brillante broche a los tiempos que van quedando atrás.Atrás quedan los conciertos de pequeño formato, de música tradicional o etno música, pensados para que cada sábado de los meses de Julio y Agosto todos los pueblos del Valle se unan en un momento en que lo más importante es la confraternización de todos los vecinos del Valle en torno a la sidra, pinchos de tortilla, y a las notas musicales que, en un pueblo tras otro, nos van desgranando la sabiduría y las privilegiadas gargantas de nuestros amigos, Hector Braga, Anabel Santiago, Celia González, Xosé Ambás, Tuenda, La Bandina´l Tombo, Mariaya, Michael Lee Wolfe, Alberto Barillas, Skanda, Hermanos Valle Roso, Bibiana Sanchez, y otros amigos que participan de esta idea y están con nuestro Valle.
Atrás queda la marcha reivindicativa que cada año desde Villar sale hacia el Mayáu´Llumbu, donde alcaldes, políticos , y los pueblos de Mieres, Riosa, Lena y Quirós, todos juntos pasamos un día de armonía en torno a una gran paella, y con la vista del futuro abierta a amplios horizontes que aunen intereses comunes , consiguiendo hacer interactuar los planes turísticos de los cuatro concejos.
Atrás quedan también los tiempos de romería fresca, de romería de prau con corderos a la estaca, de conciertos de memoria directos al corazón, de teatro de calle y reguera, de gentes con ganas de amistad. Todo en un día donde los rayos del sol caldeaban los suaves vientos que crearon el clima perfecto en un lugar de ensueño, en Miruxeo un lugar, que como muy bien dice mi amigo Mael, "no llega ni a pueblo", un lugar donde todos los que llegan se sienten absorvidos por la belleza del paisaje, por la reposada calma que flota en el aire que respira, por la cantarina música de las aguas de sus manantiales que fluyen alegres en forma de regueras que se unen en lo más fondo del Valle para crear su nombre.
En el fin de semana que hace puente en el calendario entre tiempos de estío y seronda, una nueva cita festiva se adentra en el corazón del Valle de Cuna hacia las tierras de Cenera, su pueblo más importante, donde nuevamente un año más se darán cita buhoneros, arlequines y comparsas, que acompañan a artesanos de oficio en la maestría de sus trabajos y en el entretenimiento de las multitudes ávidas de conocer los oficios que ocuparon la vida de nuestros ancestros. Una cita inexcusable e ineludible que convierte, por dos días, a Cenera en el centro del Mercado Tradicional de Asturias,en su "Mercáu Asturianu de Cenera".
En el mes de La Revolución, en Ochobre, en el tiempo de cosecha escasa y de gran calidad , en el último fin de semana una nueva y postrera cita festiva se desarrollará en el Valle. En Cenera, en el prau La Vega, la Asociación Cultural Serondaya realiza un encuentro gastronómico cultural en el que la confraternización, la muestra de tradiciones y la degustación de productos realizados con cosechas de seronda son el eje que la vertebra. El amagüestu de castañes, el mayao de la manzana y la extracción de la sidra por métodos tradicionales, la elaboración de postres con castañas y manzanas, la esfoyaza del maíz, la música tradicional, y el teatro , son algunas de las actividades que conforman este evento. La fiesta de Serondaya es el broche perfecto de un tiempo de ensueño que permite que los espejos en el desván de nuestra memoria no se vuelvan opacos jamás.
NO, no me olvidaba, en el desván de mi memoria, en un pequeño rincón muy lustroso brilla un espejo donde se asoman los recuerdos festivos, de peregrinaciones, de tortilla, empaná y caramelos, de enorme bullicio de gentes, del puñado de cacahuetes a cambio de una perra gorda, de cayaos de colores, de pantalones cortos y zapatos nuevos. Recuerdos de fiesta, de romería, de LA ROMÉRÍA del Valle con letras grandes, LA ROMERÍA DE LOS MÁRTIRES DE CUNA.
Dicen que cuando Mieres pertenecía a Pola de Lena, los milagreros santos y mártires Cosme y Damián, aunque se encontraban ubicados en la ermita de la Campa en Insierto, su nombre se extendía al concejo. Así les llamaban, " Los Mártires de Lena". Cuando Mieres se convierte en Concejo, se pasan a llamar "Los Mártires de Valdecuna", y ahora que la fiesta adquiere la dimensión de "Fiesta de Interés Turístico", otros abogan por llamarles "Los Mártires de Insierto". (Extraña forma de entender la universalidad)...
Pero historiadores y gentes entendidas hay que sabrán explicar esta disyuntiva. Yo quiero contar aquí mi visión de la romería de los Mártires, desde mis recuerdos, desde mis vivencias, desde mis sentimientos. Y puedo hacerlo desde tres caras distintas del prisma.
En el espejo del desván de mi memoria se refleja nítida la imagen del sonriente y diminuto roxu, con aire de pícaro, que cogido de la mano de sus padres, gorra visera en ristre, con pantalón corto recién planchado, botas rojas con cordones de amarrar, y por armadura en sus rodillas, dos enormes postillas, fruto de algún encuentro con las piedras del camino, que se agita impaciente por emprender la marcha en peregrinación hacia la ermita de los mártires. Por el camino encontrábamos muchas personas que subían la cuesta descalzas o de rodillas, (Es para pedir a los santos mártires curación), me decían mis padres. Ya junto a la ermita después de escuchar misa, buscábamos sitio en una pradera para sentarnos a comer la tortilla. Y luego un paseo por la zona de la romería donde una señora de Insiertoa la que llamaban Carmen la Caseta, de vestidos raídos y uñas negras, que vivía en un hórreo en la plaza de Insierto, vendía cacahuetes, golosinas y petardos. Un poca más allá un señor vendía unos cayados de colores que siempre me compraba mi padre y eran el motivo de mi agitación e impaciencia inicial. Y... nuevamente a desandar el camino hasta llegar a mi pueblo, "Allá arriba en la montaña".
Unos años después, cuando ya era capaz de discernir entre lo milagroso de los sanadores santos Cosme y Damián y la fiesta laica, militando en un partido político, tuve la ocasión de vivir la fiesta desde dentro durante cinco años, y pude comprobar como la fiesta abrazaba a casi todo el Valle. La fiesta extendía su manto desde La Campa de Insierto, desparramándose hacia el fondo del Valle, el Llerón y Cuna eran escenarios habituales de la fiesta en su día grande, el 27 de Septiembre. Pude comprobar su grandeza, y ver como su dinamismo generaba idea de fiesta en el Valle y en todo el Concejo de Mieres. Supongo que ese dinamismo, la idea de gran romería, unida a que sea una de las pocas fiestas cuyos santos son milagreros, hicieron posible que un día fuese reconocida como Fiesta de Interés Turístico.
Desde hace unos años vivo la fiesta, cuando puedo, como un romero más, y me doy cuenta que cada vez, de forma más acentuada, si quiero sentir la fiesta de Los Mártires de Cuna, tengo que ir a Insierto. Cada vez es más grande en mi esa sensación de que la fiesta se constriñe y va perdiendo la capacidad de generar dinamismo, la capacidad de generar idea global de fiesta, aunque sea una de las fiestas locales del Concejo junto con la de San Juan.
Por eso quiero aprovechar desde aquí la oportunidad para decirle a los organizadores, con mucho respeto y cariño, (Que el futuro no se realiza con la vista puesta en horizontes cercanos y constreñidos, el futuro se construye con ideas de universalidad, ampliando horizontes, abriendo puertas, construyendo caminos).
Este año el día grande cae en Domingo, una buena excusa para que cojamos la tortilla y nos dirijamos a la fiesta de los Mártires de Cuna, a la fiesta del Valle, a la gran fiesta del concejo de Mieres, a la romería con himno propio.
Nada más que desear que todos juntos pasemos un día agradable, como no puede ser de otra manera.
Publicado en el Suplemento de La Nueva España el 26-9- 2009.